De paseo por la jungla: Reseña “Cuentos de la selva”, de Horacio Quiroga

Resumen

CUENTOS DE LA SELVA es una colección de ocho relatos que Quiroga dedicó a sus hijos; en cada uno de estos ochos cuentos el lector se adentra en un mundo difícil de conocer, y en donde cada paso tiene su reacción, que muchas veces puede ser un castigo y un mal momento para quien haya dado un paso erróneo dentro de la jungla. Los relatos están orientados hacia jóvenes lectores, pero, aun así, los “adultos” pueden disfrutar de los mismos gracias a la calidad narrativa de Quiroga y su cotidiana forma de fusionar lo fantástico o mágico, con naturalidad implícita. Aunque si se es demasiado fino, es obvio que la narrativa esa orientada exclusivamente a un publico joven.

Hacía tiempo que quería y necesitaba leer a Quiroga, venía pensando (y a la vez calculando) si debía aventurarme a una colección completa de sus libros, o si era mejor, por prudencia económica, ir adquiriendo poco a poco lo que me vaya encontrando del autor; finalmente y empujado por esa necesidad biológica de seguir comiendo, y esa necesidad financiera de tener con que pagar el alimento, me decante por la segunda opción y adquirí el librito que aquí comento junto a otra colección de cuentos (Cuentos de amor de locura y de muerte) de la cual ya hablaré en otra oportunidad.

Al darme cuenta que el libro es, tanto por narrativa como por intensión del autor, orientado a lectores jóvenes, bien pude haberme decepcionado un poco, pero “vamos”, pensé, es Quiroga sin importar a que tipo de lectores esta orientado el mismo. Y no me defraudo.

Cada relato deja una enseñanza, y era de esperarse: esta dedicado a sus hijos. Quiroga vivió gran parte de su vida en la selva y necesitaba ese mensaje a “fuego” en sus mas pequeños, y en que los mismos obedecieran a su padre en las advertencias y peligros del lugar; por ende, las enseñanzas que intenta dejar cada relato pueden aplicarse sin ningún problema a cada joven niño que lo lea.

En cuanto a lo narrativo, su estilo se nota rápidamente y su “tempo”, el cual al principio cuesta unos segundos engancharse, luego se vuelve muy natural y por mas que sean cuentos para jóvenes se vuelven agradables de leer gracias a la calidad de la pluma de su autor. Lo interesante también es como va describiendo pequeños detalles muy poco conocidos de los distintos animales y contextos en donde suceden las historias; uno viaja, se mete en la selva, se imagina hundido en el fondo de un rio perdido en medio de gigantesca espesura verde, puede ver el sol, sentir el calor y hasta la humedad de cada lugar, y ver con alegría a cada pintoresco personaje, los cuales, como no podía ser de otra manera son todos animales autóctonos.

El autor

Horacio Silvestre Quiroga Forteza nace en Salto, Uruguay, el 31 de diciembre de 1878. Un cuentista obligatorio para la literatura universal, escribió además de cuentos una variedad de poemas. En la mayoría de sus relatos, la naturaleza puede observarse bajo el temor y el horror, incluso la mismísima naturaleza humana; con un estilo único logra “noquearte” en la mayoría de sus cuentos. Admiraba profundamente al escritor norteamericano Edgar Allan Poe, y de seguro era su gran fuente de inspiración. Fue amigo de otros grandes poetas argentinos, como Lugones y Storni, quienes, como Horacio, terminan finalizando su vida con el suicidio. Quiroga decide poner fin a sus días la noche del 18 de febrero de 1937.

Horacio Quiroga

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