Poesía propia: Correr, comer, servir

¿Habrán logrado sin moverse, y sin verlos nosotros, aquellos sin nombres, aniquilar los pulsos de la vida?
Los compañeros se esfuerzan por llegar a otro día donde la carga los quiebre,
Intento comprender en su piel la respuesta al acto insólito al que asisten,
Y solo veo el cielo que los baña con la ausencia de salidas

.

Corre el hombre inundando las calles, llenando los espacios, luchando el centavo,
Corre la mujer sosteniendo la casa, poniendo el hombro y el oído en la escucha eterna, presa de las costumbres que la doblegan,
Corre el niño con los ojos arrancados de la cama, forzado se prepara para la fábrica cerrada,
Corre el anciano a buscar las migajas que cosechó entregando sus huesos,
Corremos nosotros los locos, todos, y ellos esperan, gordos y satisfechos mirando desde arriba

.

Come el hombre arroz hervido, si se puede, si hay, sino la fuerza que levanta una pared saldrá de unos felipes de pan y mates lavados,
Come la mujer a través del estómago de su niño, ella espera, como siempre, está al final,
Como el niño afortunado, el otro, moja el pan de ayer en el matecocido,
¿Come el viejo? Ellos se acostumbraron a media comida de las cuatro al día

.

Vive el hombre la diapositiva de hace siglos,
Vive la mujer las lágrimas del delirio repetido,
Vive el niño salvándose con su mundo imaginado,
Vive lo que le queda el anciano sabiendo que se ha equivocado

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